Reitero que el libro de Mateo 5:31, 32 Jesús utilizó el término «fornicación» como única razón para divorciarse, lo mismo lo hace en Mateo 19:9. En estos dos versículos aparece las dos palabras, tanto «fornicación» y «adulterio», y la razón que da Jesús para el divorcio es «fornicación». Esta palabra en el griego es «porneía» (G4202) que significa: “toda clase de relaciones sexuales inmorales”. Y la palabra «adulterio» viene de la palabra «moijáo» (G3429) que significa «adultera». Por lo tanto son dos palabras completamente distintas.

 

La fornicación es un pecado en el que engloba todos los pecados sexuales, de acuerdo a su definición es “toda clase de relaciones inmorales”, por lo tanto lo podríamos definir con el siguiente cuadro:

De manera que con este cuadro podemos decir con toda claridad que todo adulterio se puede llamar fornicación, pero no toda fornicación es adulterio. Jesús utilizó el término adecuado, diciendo que por el pecado de «fornicación» únicamente se permite la carta de divorcio.

Como usted mí estimado hermano ha podido leer, hemos aclarado en dos formas por qué Jesús utilizó la palabra fornicación como única razón para divorciarse. Pero hay quien no quiere aceptar que la bestialidad, la homosexualidad, el lesbianismo, la prostitución, etc., forman parte del pecado de fornicación, pero reflexione en lo siguiente: Si no se acepta que estos pecados están incluidos en el pecado de la fornicación entonces primeramente se debe definir ¿Qué es el pecado de fornicación? ¿Cuál es el acto que físicamente debe de ser considerado como fornicación y en qué momento? Además se debe de aclarar lo que el apóstol Pablo dice en 1ª Corintios 6:18. Además vean ustedes en que problema se meten. Si su esposo o esposa lo encuentran con un animal o con una persona de su mismo sexo no pueden darle carta de divorcio, porque según estos hermanos ese no es el pecado de fornicación. Por lo tanto debe de perdonarlo… Me parece incongruente esta forma de pensar.

Otros pecados que están dentro del término “fornicación.

Si leemos el libro de Levítico capítulo 18, ahí nos especifica Dios el no tener relaciones sexuales ilícitas; con las personas que forman parte de la familia ¿con que nombre podríamos llamarles?

Antes de contestar esta pregunta, recordemos una figura retórica la cual nos dice que podemos tomar una parte y esa parte llamarla por todo el conjunto o viceversa, tomar el todo y aplicárselo a una de sus partes esta figura es la sinécdoque es un tropo en el cual:

  • Una parte de algo es usada para representar el todo.
  • El todo es usado por una parte.
  • La especie es usada por el género.
  • El género es usado por la especie.
  • El material de que algo está hecho es usado por la cosa.

La sinécdoque es una licencia retórica mediante la cual se expresa la parte por el todo. Es una de las maneras más comunes de caracterizar un personaje ficticio. Frecuentemente, alguien es constantemente descrito por una sola parte o característica del cuerpo, como los ojos, que vienen a representar a la persona.

Así pues con esta explicación veamos los textos:

Levítico 18:6 (Antigua versión Reina Valera 1909): Ningún varón se allegue á ninguna cercana de su carne, para descubrir su desnudez: Yo Jehová”. “Nadie se acercará a ningún pariente cercano para tener relaciones sexuales con él o con ella. Yo soy el Señor” (NVI).

Según estos versículos no podemos tener relaciones sexuales con ninguna cerca en parentesco a nosotros. En ambas versiones denotan el mismo hecho con diferentes palabras. 

Ahora veamos lo que dice, Levítico 18:8 “La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre” (RV 1909). No tendrás relaciones sexuales con la esposa de tu padre, porque sería como tenerlas con él” (NVI) 

Por este pasaje y este mandato del Señor, había en la iglesia de Corinto un escándalo: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los Gentiles; tanto que alguno tenga la mujer de su padre”. (1ª Corintios 5:1 (RV 1909).

Si notamos estos dos últimos pasajes, podríamos inferir que tanto levítico como 1ª Corintios hablan exactamente de lo mismo, en Levítico vemos la prohibición y en Corintio el hecho consumado, pero notamos que Pablo le llama FORNICACIÓN, y que para un concepto más actual es INCESTO.

Otro ejemplo (Judas 1:7 RV 1909): “Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno”.

Según el pasaje anterior, y de acuerdo a Levítico 18:22, el cual nos dice: “No te echarás con varón como con mujer: es abominación”.

Nuevamente a este pecado Judas lo llama FORNICACIÓN, pero en un lenguaje más actual podríamos llamarlo sodomita o una persona GEY. 

Con estos ejemplos y los versículos que hemos tocado claramente (1ª Corintios 5:1 y Judas 7) aplicamos a Levítico 18 el término fornicación por lo tanto, todas las prohibiciones que nos dice este capítulo se pueden considerar dentro del pecado de FORNICACIÓN, tomando el tropo de la retorica “sinécdoque”.

Por otra parte, hay personas que pretenden sustentar que Jesús no estuvo de acuerdo con el divorcio y llegan a utilizar algunos argumentos que dejan en mal al Señor Jesucristo, aclaremos estos argumentos.

Argumento 1:

Algunos llegan a decir que Jesús utilizó la palabra «fornicación» presentando todo un «cuento», vea usted: “Jesús utilizó este término por lo siguiente: Una mujer joven tuvo una relación sexual en su vida de soltera sin que nadie se diera cuenta, esta muchacha después de un tiempo se casa, y su marido se da cuenta que ya no es virgen, por lo tanto el hombre pude darle carta de repudio a la mujer por causa de la fornicación que cometió en el tiempo pasado”. Hermano esta es una «invención» premeditada para torcer la verdadera razón de las palabras de Jesús, sacando de su contexto las palabras del Señor.

En primer lugar estas personas desconocen el verdadero significado de la palabra «fornicación», ya que en esta palabra incluye el adulterio, pero también algunos otros pecados graves y que son razón de divorcio. Ahora no se puede separar un hombre por un pecado del pasado, porque el pecado del cual se refiere Jesús es cuando ya están unidos en matrimonio, este pecado es el que viene a romper el vínculo matrimonial, pero el pecado que la muchacha haya cometido en el pasado no rompió absolutamente nada en relación al matrimonio actual, que ella pudiera tener. Por lo tanto no puede encajar dicho «cuento» en las palabras de Jesucristo. El pecado de fornicación se debe de llevar a cabo en el momento en que estén casados, es la única razón por la que un matrimonio se puede disolver y no por pecados que alguno de los dos cónyuges haya cometido en tiempo pasado.

Argumento 2

Una vez más se inventa otro argumento para hacer mención que Jesús no sustento el divorcio cuando dos personas están debidamente casadas. En la Biblia se dice que María estaba “desposada” con José, en esta etapa del matrimonio es cuando María concibe un hijo, pero todos sabemos que ella no había conocido varón, sino que fue concebido por el Espíritu de Dios, de manera que José siendo justo no quiso desprestigiarla así que la dejó. Se dice que si dentro de este periodo (desposada) le era infiel a su futuro marido entonces sí había carta de repudio, sin embargo, esto también es un error, veamos:

Esta clase de desposorio no es como los que ocurren en nuestro tiempo y en nuestra cultura occidental. En el Judaísmo, desde tiempos antiguos, existen técnicamente dos fases para el proceso matrimonial: Erusin y Nisuin. María estaba desposada con José, es decir, estaban en la primera fase del matrimonio denominada en hebreo “erusin” (o kidushin) que significa “santificación”. El desposorio -compromiso-, se establecía mediante un contrato legal (Acta o Ketubá) válido ante una Corte judía el cual era firmado por los contrayentes y muy probablemente ante dos testigos. La elaboración del documento implica que María y José estaban constitucionalmente casados. María se sabe embarazada durante el período de “erusin”, antes de la consumación física del matrimonio (o nisuin=segunda fase). José, intentando evitarle deshonra pública (o posiblemente aún la muerte por lapidación) resuelve entregarle carta de repudio secretamente; sin embargo, la voz celestial se lo impidió. La traducción Peshita dice en Mateo 1:20 “Y mientras él pensaba en esto, se le apareció en sueños un ángel de Yahweh, diciéndole: José, hijo de David, no temas recibir a Mariam tu esposa, porque el que ha sido engendrado en ella es del espíritu santo”. De manera que el matrimonio legalmente era desde el momento en que se desposaban, ya que se firmaba el documento que los unía en matrimonio. Por lo tanto esto podía considerarse en términos correctos como adulterio.

Comentando Mateo 19:3-9

En primer lugar debemos de analizar el capítulo 19 de Mateo y sin prejuicios hay que comentar con honestidad los versículos: “Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole:…” Ya hemos dicho que seguramente los judíos que le preguntaron a Jesús eran miembros de alguna de las dos escuelas que en ese momento gozaba de credibilidad, y sus preguntas llevaban la intención de saber que pensaba al respecto Jesús, con quién estaba de acuerdo si con Shamai o con Hillel. ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa? (Mateo 19:3). Los judíos están hablando de un matrimonio estable, de un matrimonio que ya llevaba un tiempo de casados, no de la invención o cuento que alguno de las personas se les ocurrió. Esto se puede comprobar con la respuesta que da Jesús… Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído…? Jesús no dio como respuesta lo que decía Hillel o Shamai, ni aún como Moisés había escrito, sino que él va al principio del mundo. Jesús siempre da sus respuestas de acuerdo a las Escrituras y de esta manera muestra la ignorancia de las Escrituras que tenían los judíos… que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo, (Mateo 19:4). El matrimonio fue establecido en la creación de Dios. Hizo al hombre y a la mujer para ser una pareja, para ser la base de la familia. Jesús habla de un matrimonio estable, porque él habla de Adán y Eva, no del cuento que ya hemos hecho mención, y les dice que el matrimonio de acuerdo al modelo que Dios dio desde el principio ese es el que debía de seguir… Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne? (Mateo 19:5). El hombre y la mujer que desean contraer matrimonio, debe entender perfectamente que debe de separarse del hogar paterno para unirse a su mujer, esto requiere madurez, porque la unión entre marido y esposa tiene que ser más fuerte que el lazo con los padres. Al contraer matrimonio dos personas están formando un nuevo hogar, su propia familia, y deben de entender que éste debe de ser hasta que la muerte los separe. Así que, no son ya más dos, sino una carne: Cuando Dios le presentó a Adán a su mujer dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Son uno, cuando se da la relación sexual (1ª Corintios 6:16), pero también son uno en el propósito de procrear, educar y compartir las experiencias de la vida. Dos personas del mismo sexo o con un animal no pueden ser “una sola carne”.

Por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre. (Mateo 19:6). Dios no disgrega, quien desune es el pecado del mismo hombre, si el hombre no fuera duro de corazón, si el hombre estuviera consciente de que el matrimonio es para toda la vida, no desuniría lo que Dios unió. Dios no ve adecuado el divorcio por cualquier cosa como se da en el mundo, por incompatibilidad de caracteres, dinero, familia, celos, etc. Estas no deben de ser razón para el divorcio. Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla? (Mateo 19:7). Con esta pregunta los fariseos ponían a Jesús en conflicto con Moisés, ya que él decía que Dios había establecido el matrimonio para siempre (hasta la muerte) y que nadie debía de separar lo que Dios había unido, entonces si así es –decían los fariseos- ¿Por qué se da la permisión de dar carta de repudio? Debemos de recordar que Jesús esta hablándoles a una parte de judíos que predicaban y vivían de una manera incorrecta en sus matrimonios, es decir se podían divorciar por cualquier causa aun por muy mínima que esta sea. Estos judíos lo único que pretendían era justificar el divorcio para volverse a unir a otra mujer. No veían esa permisión como una buena regla de parte de Dios, sino como una libertad para casarse cuantas veces quisieran. Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: Si todos los hombres y mujeres entendiéramos que el unirse en matrimonio es hasta que la muerte los separe y nos aceptáramos con nuestras cualidades y defectos, y evitáramos desear tener la mujer de nuestro prójimo o el hombre de otra mujer, no se hubieran dado estas leyes, pero como somos “duros de corazón”, Dios puso algunas reglas seguramente pensando en el beneficio de la mujer para lograr establecer un hogar. Pero dichas leyes se fueron arreglando deliberadamente para casarse cuantas veces quisieran.

Mas al principio no fué así. (Mateo 19:8). El matrimonio que fue una idea de Dios e instituido por Él mismo, fue una unión permanente. Si no fuera así los perjudicados iban a ser los cónyuges, los hijos, la familia, etc. Por lo tanto, Dios no se equivoco en formar un hombre y una mujer y unirlos en matrimonio, este debe de ser la regla y el mandamiento de Dios. Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa (excepto) de fornicación… Debe de quedar muy claro que no podemos limitar el pecado de fornicación entre solteros, la Biblia no lo limita así, el significado que se da es de “toda forma de inmoralidad sexual”, incluyendo la homosexualidad (Judas 7) y el incesto (1ª Corintios 5:1) y la bestialidad (Levítico 20:15, 16), la prostitución (Levítico 19:29; 21:9), etc. Así mismo debe de quedar claro que Jesús admite el divorcio pero únicamente por el pecado de «fornicación», no hay ninguna otra razón para que se dé la carta de repudio. Y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera. (Mateo 19:9). Jesús dice que la única causa para que se de divorcio es el pecado de fornicación, pero si se divorcian no habiendo este pecado entonces se adultera, quien se casa con la repudiada o con el repudiado. Por lo tanto, Jesús al admitir que hay divorcio por el pecado de fornicación entonces por implicación permite que se dé un nuevo matrimonio de parte del inocente, esto tomando como base la misma ley (Deuteronomio 24:1).

Hermano, por lo que usted ha leído el pecado se da dentro de un matrimonio legalmente aceptado por Dios y ante la sociedad, y no habla de pecados habidos en la juventud o de pecados antes de unirse en matrimonio, por lo que invito a quien no tiene una postura similar a la que he hecho mención que reconsidere su postura, ya que esta errando en las Escrituras.

La Biblia no autoriza el divorcio.

Algunos hermanos afirman que la Biblia no autoriza el divorcio, y mucho menos las segundas nupcias, que el matrimonio debe de mantenerse hasta que la muerte los separe aun haya el pecado que sea, y esto lo quieren sustentar con algunos versículos del apóstol Pablo que vale la pena explicarlos. 

Primeramente deben hacer notar a los hermanos que no aceptan el divorcio, que Jesús el Hijo de Dios, el que vino a magnificar la ley y a engrandecer (Isaías 42:21), ACEPTÓ EL DIVORCIO, pero únicamente por “fornicación”. Ahora el apóstol da consejos sobre el matrimonio y toma el mismo matrimonio para dar una enseñanza. Es muy cierto que nosotros no debemos de promover el divorcio sino la unión y evitar por los medio que estén a nuestro alcance que en El matrimonio no se dé el pecado de fornicación, pero eso no quiere decir que no podemos aclarar algunas de las enseñanzas de Jesús y de los apóstoles, es por eso que estamos analizando algunos versículos que se tuercen quizás por ignorancia y a veces deliberadamente.

Explicación de 1ª Corintios 7:12-16.

En estos versículos no habla el apóstol de la infidelidad conyugal, sino de la fe. Es decir de una persona que no es parte de la Iglesia de Dios. Pablo recomienda primeramente al hombre que si tiene una mujer «no creyente» y ella consiente en habitar con él no la despida. O si la mujer tiene un marido que no es creyente y él consiente en habitar con ella no la debe de despedir. Pero debe de quedar muy claro que aquí no se habla del pecado de «fornicación», por lo tanto no puede haber divorcio cuando uno de los cónyuges no sea de la Iglesia de Dios. Pero si el infiel (no creyente) no desea vivir con el hermano o la hermana, Pablo dice que se separe, pero la hermana o el hermano no podrán casarse ya que la razón de su separación no ha sido la fornicación. De manera que este versículo no nos da autorización para aceptar al cónyuge que ha pecado o le ha sido infiel a su cónyuge.

En la 1ª Corintios 7:10, 11 dice: “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer”. En este versículo habla de una separación pero por circunstancias diferentes a la fornicación o adulterio, Pablo tomando las palabras de Jesús dice que no se pueden separar, y si llegan a separarse que se quede sin casar ya que la separación se debió a otras circunstancias pero no al pecado por el cual se permite la carta de divorcio.

Explicación de Romanos 7:1-3

En estos versículos nos habla de un matrimonio que su vida ha sido ejemplar, es decir no se ha quebrantado el pacto ni el vinculo matrimonial, de manera que únicamente en estos casos puede disolverse el matrimonio por medio de la muerte. Recuerde que únicamente por fornicación se puede disolver el matrimonio, pero si no hay esta falta entonces se llamara adultera o adultero quien se divorcie y se case con otra u otro.

Hermano, queda pues claro que las palabras de Jesús fueron sabías y con sentido, pongámonos en oración para que Dios nos siga dando de su Espíritu y podamos entender mucho mejor la bendita palabra de Dios.

También puedes ver: Carta de Repudio (Divorcio)