La organización de la iglesia

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20)

Creemos que la salvación es por medio de la fe en Cristo, mas para el propósito de la cooperación en la proclamación del Evangelio, y para sostener la verdad estándar de la Biblia, y para la unidad de los creyentes, la Iglesia fue ordenada de acuerdo con el plan divino de la Biblia (Hechos 6:1-8; 1:23-26; 1a Corintios 12:27-30; Efesios 2:19-20; 4:10-17; 1a Timoteo 5:17; 3:1-5; Hebreos 13:17; Tito 1:5-7).

Desde la antigüedad. Dios ha organizado a sus hijos. Inició este proceso con los doce Patriarcas. Posteriormente, ya estando fuera de Egipto, Jethro, suegro de Moisés, le instruyó y le dio consejos para apoyarse en varones, hombres llenos de virtud, temerosos de Dios, llenos de verdad y que aborrecieran la avaricia. Cualidades que deberían tener porque gobernarían y juzgarían a un pueblo singular (Exodo 18:21).

Cuando vino Jesús, él tomó a doce hombres, a los que llamó apóstoles, para que prepararan el camino de salvación en las ciudades de Israel, misión que ellos cumplieron fielmente durante el ministerio del Hijo de Dios. De la misma manera elige los setenta, que cumplieron su cometido en el tiempo en que el Maestro estaba con ellos.

Se ha enseñado que tanto los Doce Apóstoles como los Setenta, tuvieron sucesores; tomando como base la ordenación de Matías, que ocupó el lugar de Judas. Pero esto no es así. Porque a Judas se le nombró un sucesor para cumplir una profecía, además de que no existe ningún otro caso de sucesión en las Sagradas Escrituras (Salmos 69:25-28; 109:8).

Nuestro Dios, después de esta ordenación, también ha tomado del pueblo hombres para que continúen la obra de su Hijo Jesús, llamando a todos aquellos que tiene el deseo de servirle, como fue el caso de los apóstoles Bernabé y Pablo, que fueron apartados por el Espíritu Santo, para llevar el evangelio por toda la tierra (Hechos 13:2-3; 13:47; Gálatas 1:15).

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